PALABRAS DE AMOR, MENSAJE Y POESÍA

 

AmpliarPRÓLOGO:

 

PALABRAS DE AMOR


Las palabras adquieren siempre una dimensión honda y nueva cuando las dice un corazón limpio y generoso. Es fácil comprender el sentido abierto y a la vez tan íntimo que tienen las palabras cuando Faustino Cermeño habla al oído, o susurra entre líneas un anhelo de belleza, un pequeño universo de amor...

Todo lo que se contiene en estas páginas es puro destello de lo que un hombre siente frente al mundo, y dentro del mundo cada una de las mujeres que comparten, de alguna manera, su vida y su vivir, es decir, lo más hondo de su existencia y la cotidianidad más absoluta.

El piropo, la flor, la palabra, el gesto, el pensamiento son todo uno. Y uno es el sentir de Faustino Cermeño cuando contempla las cosas que le rodean, casi de una forma descuidada, silenciosa y magnética, frágil como una letra acariciada por los labios, casi nada pero, a su vez, todo, la esencia que se transforma en tibia palabra saboreada por la amistad. Porque esto es lo que más identifica cada uno de los textos que componen este singular libro, la amistad, el abrazo fraterno, el gesto más diáfano y más cálido.

Son palabras de amor. De un amor teñido por la gracia y el ingenio, amor casi con mayúsculas, con letras sagradas que escriben en el libro del silencio toda su hondura. No desea más. No quiere más. No espera llegar a más. Y es bastante. Los fines que el autor busca y desea no son otros que el de homenajear y decir, desde su voz singular, lo que alberga en su anchísimo corazón de hombre de bien, de incansable buscador de sueños.

El lector tiene en sus manos el quehacer permanente de un degustador de la belleza. Tal vez, como dice el gran poeta Antonio Gamoneda, “hay que ser muy hombre” para degustar la belleza, esa mágica desnudez de las ideas, esa milagrosa presencia de lo más efímero, como son los rasgos psicológicos y físicos donde Faustino Cermeño mira, y desde donde recibe la gracia de la ingenua verdad de las cosas.

Son palabras de amor.


José María Múñoz Quirós

 

REFLEJO DE LA OBRA:

 

A continuación se exponen algunos de los mensajes de esta obra, precedida de su correspondiente enunciado, "flor" o "piropo":

 

Piropo: “Fulgor de rutilantes y chispeantes ojos”.


Desde siempre he sentido simpatía y respeto por aquellos espíritus que supieron conducirse con abierta y desafiante sinceridad, indiferentes a juicios extraños, aunque el aguijón pasional deforme el concepto que nos formamos de las personas y de las cosas.

Trabajo tiene mi memoria para proporcionar y exponer nitidez a tu figura y forma de ser, deseando adivinar tu hechizo y descubrir el maravilloso sentido de que vienen impregnados el fulgor de tus rutilantes y chispeantes ojos, plenos de hondura y espiritualidad.

Morenucha, de agraciado rostro, hechura armónica, moderno vestir y natural elegancia; bondadosa en las relaciones familiares y sociales; sospecho de rigurosa moral, severas costumbres y conducta sin sombra. Sabe derramar en torno a su persona cierto halo de picarona simpatía. Me cautiva y entusiasma como se concentra en su trabajo, y esculpe sus resultados y mensajes en corriente aclarativa y con urgencia. La que siente nobleza de miras, claridad de propósitos y transparencia de actos.

En resumen: cabeza, corazón, voluntad y belleza. ¡ADELANTE! VENCERÁS A LA ADVERSIDAD.

 

Piropo: “Particular fascinación”.


D
esde hace algunos años, me he preocupado del estudio de la mujer y continúo con su incompleto conocimiento. Tratar de buscar en ellas lo esencial, por la esencia; lo general, por lo particular y obtener resultados de valor permanente, lo creo una quimera. Sin embargo justo es reconocer que siempre me atrajo, con seductora porfía, tamaña preocupación, aún a sabiendas de la inutilidad del empeño.

Quienes me conocen o hayan leído algunos mensajes y poesías darán cuenta de esta inclinación mía.

La abstracción, intuición, sagacidad, deseo de penetración y observación cuidadosa, estrechamente conjuntado e interpretado a la luz de la razón, permiten ciertas deducciones que podrán o no ser equivocadas, pero en todo caso tienen un sello personal.

Agustina: verte es pensar, siendo fulgor deslumbrante de inspiración venturosa, que moviliza el fuego creativo y venturoso de mi lenguaje. Hay, a no dudarlo, cierta fascinación en lo imposible que obra el milagro de no morir nunca en nuestro corazón.

Estás ligada a lo esencial que nos particulariza y define. Plácida serenidad, aureolada de elegancia en el estilo, dulce belleza, perspicaz inteligencia y sospecho tienes fogosa imaginación impregnada de hondo y sutil espiritualismo, y así, como inferir la posición filosófica que adoptas frente a la vida. Sin olvidar tus fulgurantes labios que enmarcan la nívea blancura dental dando una deliciosa sonrisa.

Posees igualmente portentosa personalidad de triunfadora, pletórica de brillantez y seducción que en ella todavía podemos colegir lo que fue y lo que es.

 

Piropo: “¡Para mi dicha. Para que me den paz y goces, y alegría!”


H
ay que escribir sinceramente y dar a conocer lo que se deba, sin invocar parabienes ni reclamar aplausos, sino como un acto de lealtad a nuestra conciencia y respeto a la ajena.

La lucha y el sacrificio son creadores al despertar la inteligencia, estimular el afán y combatir la ociosidad, madre del vicio. Un ambiente pacífico facilita el trabajo e incrementa el rendimiento, conduciendo al bienestar, que es la alegría de vivir.

No hay, ni puede haber, paz sin justicia, ni libertad sin orden, y ninguna de ellas sin moral, que debe ser, en su esencia, la suprema rectora de la humana convivencia y del entendimiento entre los pueblos.

Nuestra vida no tiene otro valor que lo que hayamos hecho con ella a través del esfuerzo y del trabajo. Sólo la buena calidad de la obra realizada prevalece por encima de los propios despojos.

 

PARA MI PUEBLO

 

El escribir para mí, no es oficio tan sólo trabajoso y duro, sino un privilegio cuando lo consigo. Hoy por causa obligada deseo sacudirme la pereza, que enturbia el entendimiento y coarta la voluntad. Vencer los inconvenientes que salen al paso de semejante decisión es demostración de fortaleza que jamás abdiqué de ella, y la dificultad, ingrata compañera, no me abandonó, y hasta ahora le he dado en cada coyuntura el trato merecido.

He cultivado, y seguiré haciéndolo, la amistad franca, cordial y honesta con todos los humanos. A semejanza de cualquier mortal, tampoco me vi privado de desengaños y privaciones, deslealtades e ingratitudes. No obstante, las compensaciones obtenidas a lo largo de la vida superaron con creces sus desabrimientos. La paciencia estoica y la resignación consciente abrieron los cauces de la redención a través del sacrificio y del trabajo.

Carezco de picardía y astucia, ni siquiera a la faz del seguro beneficio. Las veces que lo probé, el fracaso remató la torpeza del emprendimiento. Persuadido de esa incapacidad he renunciado a tal empeño. ¿Falta de habilidad? No sé. Creo más bien en el freno de un natural franco, pudoroso y tímido.

No soy débil aunque sí pacífico y prefiero la cesión a la pugna. Seguir la corriente al menos soporta comodidades y sosiego.

Cultivé la voluntad como acto de firmeza y decisión. Después de pensar, querer tuve por lema.

Soy muy sentido y me afecta cualquier deslealtad o indiferentismo de aquéllos a los que distinguí con mi afecto y amistad. De paciencia estoy sobrado cuando se trata de aguantar, hasta límites irresistibles.

Referente a mis pinitos en política, tengo que decir que fue un total fracaso las dos veces que lo intenté o accedí a ella, echándome en las dos ocasiones por defender la verdad o no estar de acuerdo con las opiniones de los jefecillos de entonces.

Termino por fin con unos versos que me dedicó hace unos años el malogrado Félix Hernández Martín.

 

En tierra de Madrigal
nació Isabel de Castilla
por ello tuvo en el mundo
honores de corte y villa.
Sin embargo “en lontananza”
va un heraldo pregonero,
que el noble Nuño RASURA
puso por nombre RASUEROS.
Y, es fama, que el mundo dijo;
verbum ad verbum, sincero
donde “a campana tañida”
juran “nobles y pecheros”
que... “grande gloria es aquella”
Y han de tenerla “EN PRIMERO”
con muy singular empeño:
“Nadie rasgue vestiduras,
ni deje fruncir su ceño...”
RASUEROS tiene otra gloria:
SER LA CUNA DE CERMEÑO.

 

El juglar de la Vieja Corte

 

Piropo: “Conocía la profundidad del alma y la ponía en las palabras”.


E
l escribir para mí no es oficio tan sólo trabajoso y duro, sino un privilegio cuando lo consigo. Hoy, por causa justificada, deseo sacudirme la pereza que entibia el entendimiento y coarta la voluntad.

La libertad no consiste en hacer cada uno lo que quiera, sino lo que deba. Exige su ejercicio, mesura, responsabilidad, consideración hacia el prójimo, respeto a las ideas, y está al imperativo de la razón y no al instinto.

Al escribir prefiero la sinceridad emotiva a la gélida descripción, ya que los sentimientos, expuestos con ternura, embriagan, seducen y rinden. Hay que escribir sinceramente y dar a conocer lo que se deba sin invocar parabienes ni reclamar aplausos, sino como un acto de lealtad a nuestra conciencia y de respeto a la ajena.

Tengo la convicción plena de que, dentro del poder sin par que caracteriza a los políticos, verás con manifiesto agrado y emoción este escrito que refrenda la amistad y el agradecimiento que debemos a los humanos de esta tierra.

Sabe, Sebastián, que sólo el recto pensar permite un pulcro vivir. La realidad confirma, hasta la saciedad, que aquellos que supieron enriquecer su espíritu, aún cuando no fuera sin oposición ni esfuerzo, acertaron a desasirse de míseros y telúricos engarces.

 

Piropo: “Eres luz esplendorosa, con naturalidad y simpatía y aventadora de la alegría”.


En
mis fugaces observaciones, he apreciado siempre, tu belleza, donde cautiva la unidad en la diversidad, y dotada por la naturaleza con una personalidad singular que sus encantos ofrece.

Distinguida y elegante, con rostro emblemático. En lo físico, porte esbelto y delicado, morena de tez, negra de trenzas; ojos grandes, expresivos y negrísimos, y con pupilas inquietas. En el trato, impecables modales, ágil a la alusión, ingeniosa en la ironía, y “sabe sonreír”; tiene ilusión y simpatía; bien concertada; gracia y atractivo de belleza castellana; sin olvidarme de tus peculiares y elegantes prendas.

Tu sensibilidad, de alma grande, que recoge y estima el bien recibido, el cual, desde la intimidad de su conciencia, jamás olvida. Sospecho también que su casa es un paraíso donde reina la concordia, comprensión y cariño.

¡Sólo la religión ilumina la esperanza, en la trágica desaparición que nos espera!

 

CORRUPCIÓN

 

El que conoce de veras la historia no le sorprende que se hable de corrupción, que nunca estuvo ausente de sus entresijos.

Plumas señeras y fiables, a lo largo de los siglos, dejaron escritos reveladores de esta importante lacra social, así como de los graves perjuicios que acarreó a los pueblos, las más de las veces a sabiendas del esquilmo desvergonzado y contumaz.

Los vivillos siempre acudieron oportunos a la cita del festín. Es cierto que el poder envicia y propicia al desatino. Aprendieron sobre la marcha: que el opulento puede y el que puede manda y antes o después se destapa. No digo más, ahí esta esa trágala repelente a que nos vemos sometidos.

 

CRISIS PROFUNDA EN EL PLANETA TIERRA

 

Asistimos hoy día a una profunda crisis en España y también en el mundo entero, que así se muestra a nuestros ojos, ya que todos los acontecimientos humanos han tenido un carácter sucesorio en el espacio y en el tiempo. Es evidente que el ambiente espiritual ha cambiando plenamente como jamás lo fue nunca en las épocas tradicionales del devenir histórico.

El hombre de hoy, debido a su espíritu rebañuelo y animalizado por causa del ambiente que circunda, vive para fuera, sin ocuparse de sí, y no puede haber praxis sin contemplación; sentido de lo inmanente y de lo eterno, sin honda espiritualidad, y al faltar ésta se conduce con la inestabilidad del neurótico. Hoy es el reino de lo liviano, trivial, vulgar e inconsecuente que, suprimiendo la personalidad de cada uno, hace intercambiables a los hombres. Cuentan más, casi siempre, los privilegios socioeconómicos que el intrínseco valor personal, porque, debilitado el raciocinio y distorsionado el juicio, se concede mayor atención a la acción que al pensamiento. Y triste cosa es enriquecer el cuerpo a costa de empobrecer el alma.

 

Faustino Cermeño Cermeño

Depósito Legal AV-18-2002

 

 

Casa Rural "Las Yernas"

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En tierra de Madrigal
nació Isabel de Castilla
por ello tuvo en el mundo
honores de corte y villa.
Sin embargo “en lontananza”
va un heraldo pregonero,
que el noble Nuño RASURA
puso por nombre RASUEROS.
Y, es fama, que el mundo dijo;
verbum ad verbum, sincero
donde “a campana tañida”
juran “nobles y pecheros”
que... “grande gloria es aquella”
Y han de tenerla “EN PRIMERO”
con muy singular empeño:
“Nadie rasgue vestiduras,
ni deje fruncir su ceño...”
RASUEROS tiene otra gloria:
SER LA CUNA DE CERMEÑO.

 

 

 

No las hay más bonitas que vosotras <Piropos>

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Sólo Ellas, El Abecedario de las Flores

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