Faustino Cermeño Cermeño, hombre
ingenioso, humorista, inquietante, honrado por excelencia, nace
en Rasueros (Ávila), <le petit París> como
él suele llamarle de manera entrañable, el 15
de febrero de 1922.
Estudia
bachiller en los Salesianos de Salamanca, eterno rival futbolístico
en aquellos tiempos, del desaparecido <Calatrava> de los
agustinos.
Pasa por la Milicia Universitaria en aquél tremebundo
campamento de <Tábara> y completa su formación
de Oficial en <Monte la Reina> de donde sale con la estrella
de Alférez.
Se licencia en Medicina por la Facultad de Salamanca en 1947,
alternando en dicha ciudad sus estudios médicos con esa
faceta tan querida y tan sentida por él, del Teatro,
ya que fue Director del T.E.U. - Teatro Español Universitario
- Salmantino.
Con el T.E.U. representa más de cien obras, tanto de
teatro clásico como moderno, por toda la geografía
española.
Desempeña sus seis meses de prácticas como Alférez
Médico en Sanidad de La Coruña, allá por
1948 y seguidamente realiza su especialidad de Analista Clínico
durante tres años en el Hospital del Rey de Madrid.
De vuelta ya como especialista en su Ávila, es cofundador
de la revista literaria <El Cobaya> y contribuye con todos
los pioneros de este primer ensayo moderno de apertura literaria
en la provincia,a la difusión de recitales y encuentros
culturales.
Es Faustino en realidad el causante del nombre de la publicación
al aparecer con el conejito de ensayos en las sesiones informales
y entrañables celebradas periódicamente en el
bar de <Las Cancelas> de la calle de <La Muerte y de
la Vida>. Y también es suyo el bichito que dentro
de una urna presidió la solemne presentación de
<El Cobaya> en el Ayuntamiento de Ávila en 1953,
ante un asombrado Obispo y no menos desconcertadas autoridades
y el regocijo de los poetas asistentes al acto, como García
Nieto, Dora Barona, Joaquín Fernández, Teresa
Barbero, etc.
Aún suenan los ecos de su perfecto recital de aquella:
<biblia de Carulla, no has de leerla...>. Quizá
ya tenía entonces <in mente> la idea de su primera
obra literaria <Piropos>, que vio la luz en marzo de 1995.
Gana la plaza de Epidemiólogo de la Jefatura Provincial
de Sanidad; luego es Director del Banco de Sangre; Vicepresidente
de la Diputación Provincial y Jefe del Servicio de Laboratorio
del Hospital <Nuestra Señora de Sonsoles>, y varias
cosas más.
Largo camino el recorrido, sembrado de la cosecha familiar
de una encantadora esposa, siete hijos, un yerno, seis "YERNAS",
tres nietos y ocho nietas.
Ya hace sesenta años, como recordaba La Gaceta de Salamanca,
de la representación en el Liceo, de aquel <Alcalde
de Zalamea> en el que Faustino actuó brillantemente,
como tantas otras veces, de inolvidable intérprete.
Hasta la fecha (agosto de 2004), aunque se tiene en proyecto
una nueva publicación que posiblemente dará a
luz a inicios del próximo año, se han editado
tres obras suyas, "No
la hay más bonitas que vosotras <Piropos>"
(1995), "Palabras
de Amor, Mensaje y Poesía" (2002) y "Sólo
Ellas, El Abecedario de las Flores" (2002); Todas sus
obras ofrecen un homenaje lleno de delicadeza y de respeto hacia
la mujer.
La
idea, original a más no poder, es un ensayo no sistematizado
y espontáneo de síntesis de caracteres y actitudes
femeninas, descriptivas unas veces y simbólicas otras,
siempre significativas y sugerentes, en las que aflora frecuentemente
o la ternura, o la admiración, o el homenaje, o la sensualidad
refinada y discreta.
Pocas veces se ha dicho tanto, tan escuetamente y tan bien
dicho, de un grupo heterogéneo de mujeres. No es el decir
de un varón machista sino todo lo contrario. Es la proclama
rendida de un hombre sensible hacia el significado global de
la mujer visto desde su particular atalaya. Es la forma de expresión
del representante de una generación específica
con una formación determinada, hacia el análisis
intuitivo del significado de afecto y admiración que
le presenta el gineceo de sus destinatarias.
Es en resumen un cambio bello, y un gran acierto estético.
Fernando Fernández
Blanco.